Al Cerro Ancón, por
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| Ya no guardas las huellas de mis pasos, ya no eres mío, idolatrado Ancón. Que ya el destino desató los lazos que en tu falda formó mi corazón. |
| Cual centinela solitario y triste un árbol en tu cima conocí: allí grabé mi nombre, ¿qué lo hiciste?, ¿por qué no eres el mismo para mí? |
| ¿Qué has hecho de tu espléndida belleza, de tu hermosura agreste que admiré? ¿Del manto que con recia gentileza en tus faldas de libre contemplé? |
| ¿Qué se hizo tu chorrillo? ¿Su corriente al pisarla un extraño se secó? Su cristalina, bienhechora fuente en el abismo del no ser se hundió. |
| ¿Qué has hecho de tus árboles y flores, mudo atalaya del tranquilo mar? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ¡Mis suspiros, mis ansias, mis dolores, te llevarán las brisas al pasar! |
| Tras tu cima ocultábase el lucero que mi frente de niña iluminó: la lira que he pulsado, tú el primero a mis vírgenes manos la entregó. |
| Tus pájaros me dieron sus canciones, con sus notas dulcísimas canté, y mis sueños de amor, mis ilusiones, a tu brisa y tus árboles confié. |
| Más tarde, con mi lira enlutecida, en mis pesares siempre te llamé; buscaba en ti la fuente bendecida que en mis años primeros encontré. |
| ¡Cuántos años de incógnitos pesares, mi espíritu buscaba más allá a mi hermosa sultana de dos mares, la reina de dos mundos, Panamá! |
| Soñaba yo con mi regreso un día, de rodillas mi tierra saludar: contarle mi nostalgia, mi agonía, y a su sombra tranquila descansar. |
| Sé que no eres el mismo; quiero verte y de lejos tu cima contemplar; me queda el corazón para quererte, ya que no puedo junto a ti llorar. |
| Centinela avanzado, por tu duelo lleva mi lira un lazo de crespón; tu ángel custodio remontose al cielo...
¡ya no eres mío, idolatrado Ancón!
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sábado, 14 de junio de 2014
Al Cerro Ancón, por Amelia Denis de Icaza
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“Nadie nunca logró nada espléndido fuera de quienes se atrevieron a creer que algo dentro de ellos era superior a las circunstancias.”
ResponderEliminarBruce Barton.
Muy bien chicas excelente idea por subir la poesía.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarEsta poesía es muy hermosa y a la vez triste, ya que la autora nos demuestra la nostalgia que tiene por no poder ni siquiera pisar la Zona del Canal; en ese entonces los norteamericanos solo permitían el paso de los "Zonians" y empleados.
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